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lunes, 6 de febrero de 2012

Eterno conflicto en las Malvinas: Argentina obstinada, Reino Unido prepotente.




6 febrero 2011
AETC

La política exterior argentina en los últimos años ha permanecido con un bajo perfil en el área sudamericana, debido a que solo se concentra en dos temas fundamentales: Preservar relaciones bilaterales amistosas con Brasil para poder mantener en términos favorables su membrecía en el Mercosur y el eterno reclamo contra Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas (Falkland Islands) en los diversos organismos internacionales en los que participa.

Las Islas Malvinas se localizan al sur del océano Atlántico cerca de las costas argentinas. Fueron arrebatadas por Inglaterra en 1833 y desde ese año, Buenos Aires ha reclamado la posesión de esas tierras. ¿Qué piensan los pobladores? Los habitantes de esos territorios han realizado varias consultas donde prefieren su adhesión a la monarquía inglesa. A pesar de estos ejercicios, Argentina ha llegado hasta la alternativa bélica en 1982, cuando el Presidente Leopolo Galtiri, para legitimar la dictadura militar que estaba en declive, se lanzó en un afán nacionalista donde murieron 649 argentinos y 255 británicos.

A pesar que el reclamo del gobierno argentino continuó, hubo un detonante que abrió nuevamente la yaga del conflicto: Reino Unido en 2010 autorizó la exploración petrolera por Desire Pretroleum en territorios marítimos que aún se encuentran en disputa. Pero al gobierno argentino lo que más interesó fue el supuesto hallazgo de una reserva de crudo por 60mil barriles, más grande que la de Arabia Saudí; provocando grandes restricciones en la navegación para evitar que Londres se beneficiara de petróleo libremente hallado en aguas en disputa.

Dos años después y en la víspera de la conmemoración de los 30 años de la guerra, los roces diplomáticos continúan entre Londres y Buenos Aires. No obstante, en esta ocasión, la guerra se trasladó al campo de la propaganda mediática.

Reino Unido, quien últimamente ha adquirido seis destructores con misiles antiaéreos, imperceptibles para los sistemas de radares, ha decidido que uno se irá a la zona del Estrecho de Ormuz, donde existe gran tensión con Irán; un segundo está destinado para remplazar a la fragata que patrulla las Islas Malvinas. Además, se hizo público que el Príncipe Guillermo, segundo en sucesión de la corona británica, visitará en marzo los territorios para continuar con su entrenamiento militar. Estas acciones fueron tomadas por Buenos Aires como provocaciones.

Por su parte, Argentina pidió en la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) que todos los países no recibieran en sus puertos a barcos con la bandera de las Islas Malvinas, evitando así su abastecimiento y realización de negocios (Fuente) Los países que más le interesaban a Argentina para que aprobaran fueron los más cercanos a las islas: Brasil, Uruguay y Chile; quienes sí aceptaron la propuesta de Buenos Aires. Eventualmente, el gobierno de Cristina Fernández acusa a David Cameron, Primer Ministro británico, de colonialista en declive al seguir conservando territorios de ultramar.

Parece que Buenos Aires jamás se rendirá sobre su afán de recuperar esas islas que tienen más habitantes británicos, cegándose y convirtiendo su deseo en un tipo de obsesión violando los deseos de los isleños: seguir bajo el yugo de la corona británica. La autodeterminación de los pueblos, principio de Naciones Unidas, es el arma principal de Londres para no escuchar ni prestar atención a las ya varias resoluciones de la Asamblea General de la ONU sobre la apertura del diálogo para negociar la soberanía de los territorios.

Es seguro que Cristina Fernández no tomará una responsabilidad tan grande de ir a la guerra como Argentina hizo hace 30 años pero no dudará en seguir utilizando los organismos internacionales de la región y mundiales para presionar a Londres al igual que campañas mediáticas en contra del “colonialismo” británico en América, claro, sin éxito. Probablemente en poco tiempo vuelva a perder el apoyo de sus vecinos ante tal insistencia.

Finalmente, es probable que Londres no deje las Islas Malvinas tan fácilmente ya que tendrá así un buen punto de apoyo en su conquista hacia la Antártida, territorio en el cuál Estados Unidos, Rusia y otras potencias ya están investigando profundamente. Washington no tiene preocupación en la ocupación de las Malvinas por parte de Londres así que tampoco se hará ninguna acción por parte de la aún potencia mundial restándole importancia al conflicto.