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martes, 7 de junio de 2011

Ollanta Humala, Presidente en el “milagro económico peruano”.

7 Junio 2011
AETC

El mundo aun tiene muy reciente la crisis de 2008 que ha dejado casi paralizada a las instituciones europeas, al igual en América Latina se recibió el golpe, donde México y Venezuela fueron los más afectados. La crisis provino de Estados Unidos y lógico sería que los menos afectados serían las economías menos apegadas a la de Washington; sin embargo, en la región no sucedió así, debido a que, sorpresivamente, Perú emergería y tendría el crecimiento más alto de la zona.

Perú, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), lideraría a América Latina económicamente hasta 2015, posiblemente uniéndose al club de los países emergentes, después de haber triplicado su Producto Interno Bruto (PIB) desde 2000 y mantener crecimiento arriba del 7%. Estos datos reflejan lo que se dice el “milagro económico peruano” el cual tiene su origen en las inversiones que lograron un boom minero, donde Brasil tiene gran participación; dicho auge minero, en inversiones y exportaciones, además devino en un alza de exportación en productos agrícolas hacia la región.

A pesar de los positivos indicadores del PIB, inflación y competitividad en Perú, los habitantes parecen no estar tan convencidos de este gran auge económico. Debido a que datos revelan que aún 72% de los peruanos viven y trabajan en mercados informales, al igual 86% viven con S/1,000 al mes (4,000 pesos mexicanos), precio que no alcanza a cubrir la canasta básica nacional; todo esto incluyendo que Perú invierte solamente el 0.2% PIB en Ciencia y Tecnología, con lo que no está asegurando del todo su futuro innovador.

En el contrastante contexto de bonanza minera y desigualdad social, Perú eligiría a su nuevo Presidente, durante segunda vuelta electoral. En las boletas aparecerían solamente dos opciones: Keiko Fujimori, hija del ex Presidente Alberto Fujimori, encarcelado por crímenes de Lesa Humanidad; o el comandante Ollanta Humala, ex militar izquierdista, tantas veces relacionado con los tintes dictatoriales del Presidente de Venezuela durante las campañas electorales de 2006 y a la que se refiere este escrito.

Durante la campaña electoral peruana, ambos contendientes intentaron una y otra vez divorciarse de su pasado. Keiko Fujimori, a pesar de creer que su padre era el mejor Presidente que el país pudo haber tenido, debido a que gracias a él, Perú vivía el “milagro económico”; trató de divorciarse de las acciones dictatoriales del ex mandatario, notándose con mayor énfasis durante  el debate televisivo, donde Fujimori respondía a Humala que si quería debatir con su padre, que podría hacerlo con él personalmente. No obstante, su divorcio al periodo de su padre no se creyó debido a que Keiko no incluyó los temas de Derechos Humanos ni Anticorrupción en su plan de gobierno, lo que fue considerado su más grande error de campaña.

Por el otro lado, el “comandante” Ollanta Humala tampoco tenía una buena imagen ante varios sectores peruanos, específicamente los de clase alta y media. Las relaciones con las actitudes dictatoriales de Hugo Chávez en la campaña de 2006 generaron desconfianza en los empresarios y la prensa peruanos quienes temían que les estatizara sus propiedades a su antojo, como ocurre en Venezuela. Aunado a esto, el discurso radical del izquierdista no ayudaba para que estos sectores confiaran en él: Ollanta Humala decía que los empresarios no amaban a Perú, porque lo malbarataban y lo regalaban al mejor postor, además decía que había una “oligarquía” que podía quitar al actual Presidente como ponerlo cuando les conviniera, por medio de fraudes, razón por la cual, según él, debía de ganar con más de 3 puntos porcentuales, sino corría el riesgo de que la “oligarquía” le robara la elección.

Finalmente, el 5 de junio de 2011, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), presentó los resultados de la elección donde Ollanta Humala era electo como Presidente con una diferencia menor a un punto porcentual, brecha que se abriría hasta separarse de su rival por más de tres puntos. Perú, un país que ha estado en el espectro de la derecha por más de 20 años, lograba un mandatario de izquierda como sus vecinos sudamericanos. Pero ¿qué hizo que los peruanos votaran por el comandante Humala?

El comandante Humala, quien inició la campaña con menos del 15%, logró subir en dos meses hasta la Presidencia debido a su moderación en el lenguaje. Humala cambió hacia un discurso más amistoso con los empresarios, además, para no atemorizarlos, aseguró que no tendría el plan de gobierno de Venezuela, sino el brasileño de Lula da Silva, personaje que respeto la disciplina financiera y macroeconómica de su país, junto con las inversiones extranjeras. Sumado a esto las revelaciones de Wikileaks fueron de gran ayuda, donde se manejaba con se planeó catalogar a Humala como “un peligro para el Perú” en las campañas de 2006. La estocada final vendría con la relación que se hizo entre el actual Presidente, Alan García, y la candidata opositora; junto con las acusaciones de esterilización masiva durante el gobierno de Alberto Fujimori; y la alianza sorpresiva del Premio Nóbel, Mario Vargas Llosa, con el nacionalista.

Un refrán dice: “Más vale malo por conocido, que bueno por conocer”, sin embargo este no se pudo aplicar a la elección peruana. Tanto Ollanta Humala como Keiko Fujimori eran temidos por sus opositores, no obstante el miedo que imperó más en la elección fue el que Alberto Fujimori saliera libre si su hija fuera electa, convirtiéndose posiblemente en la cabeza del nuevo gobierno. En contraste, los mercados financieros del “milagro peruano” no tomaron con calma la elección de Humala como Presidente, cuando se dio el “lunes negro” en Lima con la mayor caída de la Bolsa de Valores de Lima, provocando una devaluación en la moneda peruana debido a la masiva liquidación de activos; obligando al Banco Central a tomar medidas para evitar un mayor caos.

Se espera que Ollanta Humala continúe el “milagro peruano”, no solo en la eliminación de la pobreza y la desigualdad, sino también en los aspectos que importan a los inversionistas y a los grandes empresarios mineros; si es que quiere seguir siendo considerado un seguidor del “modelo de Lula da Silva. Sería de gran beneficio que los mercados bursátiles confiaran en su capacidad como Presidente, pero esto se logrará si desaparece su discurso radical a uno conciliador, como el del mandatario brasileño que pretende emular.

Además de la economía, el comandante Ollanta Humala deberá de enfrentar la creciente violencia del país originada por el narcotráfico, debido a que, según el World Drug Report 2009, Perú es el segundo productor mundial de la hoja de coca, y su vecino, Brasil, ha duplicado su consumo de estupefaciente, lo cual convierte al país andino un tránsito indispensable para los cárteles de la droga. La guerrilla también es un problema de seguridad, con el refuerzo de las FARC al casi extinto grupo subversivo peruano, Sendero Luminoso. En este aspecto, el Presidente electo aseguró que daría continuidad a la actual estrecha cooperación con Colombia, Estados Unidos y México en el rubro.

A pesar de tal cercana cooperación con los gobiernos de Bogotá, México y Washington, es probable que Ollanta Humala dé un vuelco a su Política Exterior, estrechando vínculos con Brasil, principal inversionista minero en el país, y con Argentina, esto con el fin de ingresar al Mercosur con plenos derechos. Dando prioridad a la organización internacional sobre el Acuerdo Pacífico, firmado el 28 de abril, por los Presidentes de Chile, Colombia, México y el saliente peruano.

Bolivia será un país clave en la Política Exterior de Humala, debido a que según palabras del comandante, Perú y Bolivia solamente han estado separados 180 años, pero juntos más de 1,500. Además, Evo Morales, al igual que Ollanta Humala, se ha caracterizado por ser un partidario de los pueblos indígenas. Aunado a esto, el comandante prioriza en su Política Exterior una comunidad energética sudamericana, siendo Bolivia uno de los grandes exportadores de Gas Natural en la región; sin embargo, esta carta no podrá ser jugada sin la aprobación de Hugo Chávez, quien lleva la batuta en cuestiones energéticas sudamericanas y quien tiene una gran injerencia en los asuntos de Bolivia.

No todo será amigable, debido a que los problemas podrían venir desde Chile, país con el que Perú mantiene un litigio en la Corte Internacional de Justicia. Además, el Presidente chileno, Sebastián Piñera, ya ha mostrado su disgusto con Ollanta Humala, hasta el punto de advertir que si el comandante salía electo, Santiago rompería relaciones con Lima. Este juego podría beneficiar a Bolivia y dar a Humala un posible canje por gas boliviano, posiblemente un incremento a la concesión peruana del puerto de Ilo, como una opción a la problemática salida al mar de La Paz; jugando un factor muy temido por Chile.

Si Ollanta Humala sigue correctamente el plan de Lula da Silva y no el de Hugo Chávez, seguramente continuará con el “milagro económico peruano”, ahora llevándolo a la gente que aun no percibe la bonanza económica. Además no cabe la mínima duda que el próximo Presidente del Perú dará un nuevo toque a la región sudamericana, y porqué no latinoamericana, debido a que promete ser un gran participante en la arena regional.

martes, 10 de mayo de 2011

Carta Náutica Ecuador: Autogol de Alan García en La Haya

10 mayo 2011
AETC
For English: http://amlatyc.wordpress.com

Los conflictos limítrofes en América Latina han sido causa de frecuentes peleas entre dos o más países, a excepción de Brasil, país el cual dirimió todos sus diferendos a principios del siglo XX. Desde México hasta Argentina han existido temporadas en que los conflictos por territorio han llegado desde reclamaciones diplomáticas hasta guerras que han generado rencores, ahora casi irreconciliables, entre los países en cuestión.

Recientemente se recuerda el conflicto de Costa Rica con Nicaragua o el revivido conflicto Bolivia – Paraguay. Sin embargo, en este artículo se tratará de uno que lleva más de 140 años en la agenda de los países en cuestión: Diferendo marítimo Chile-Perú, que parece volver a ser problema ahora que la carta náutica del Ecuador fue ratificada por el Presidente peruano Alan García.

En el Siglo XIX, Chile tuvo una guerra con Lima y La Paz, en el cual el primero ganó la salida al mar de Bolivia y una provincia peruana, desde ese momento empezaron los reclamos de ambos perdedores por los territorios cedidos. En el caso Chile-Perú, los límites marítimos fueron establecidos por tratados en 1952 y 1954, los cuales sirvieron como base para que Ecuador creara su frontera en el mar con Perú; no obstante, estos acuerdos son tomados por Lima como simples arreglos para regular la pesca entre ambos países y no como limítrofes per se.

En 2008, Perú demando a Chile ante la Corte Internacional de Justicia reclamando 90,000km2 de mar territorial, provocando grandes fricciones entre el Presidente García y la entonces mandataria Michelle Bachelet. En marzo de 2011, Ecuador fue citado ante La Haya a declarar ante tal caso, pero se abstuvo diciendo que no se quería entrometer entre pleitos de terceros países, de la misma manera envió una Carta Náutica a Naciones Unidas para evitar cualquier confrontación.

El 5 de mayo de 2011, Alan García reconoció la Carta Náutica ecuatoriana asegurando que con esto Perú no solo gana 4,000km2 de territorio marítimo, sino que da aun más credibilidad a Lima ante el diferendo en La Haya, porque con esto se deja de reconocer que los tratados de 1952 y 1954 son los que regulan los límites marítimos de Perú con Ecuador y Chile. Ante este contexto, mencionó que espera la casi “resignación” de Santiago ante un fallo negativo, para ellos, de la Corte Internacional de Justicia, debido a que Chile es un país democrático, moderno y civilizado.

Parece que ante tal contexto, el Presidente Alan García desconoce que la Carta Náutica realizada por Ecuador está completamente basada en la que realizó Quito después de los tratados de 1952 y 1954 entre Perú y Chile, lo que da mayor peso jurídico favorable a la posición chilena ante La Haya y no a la peruana. El canciller chileno, Alfredo Moreno, salió a comentar al respecto, diciendo que la firma de la Carta Náutica ratifica los acuerdos de hace 60 años que NO fueron pesqueros, sino para delimitar los territorios marítimos de ambos países.

Mientras que los jueces de la Corte Internacional de Justicia se deciden por quién tiene la razón, si Chile o Perú, el Presidente Alan García viajará a Ecuador el 20 de mayo para presumir su supuesto gran logro en el tema: la Carta Náutica ecuatoriana ratificada. Además visitará al Presidente Rafael Correa, con el que menciona se tienen relaciones bilaterales a niveles inéditos y extraordinarios después de la cruenta guerra del Cenepa en 1995.

Seguramente, Alan García, quien entregará el poder el próximo 28 de julio, no será el Jefe de Estado quien enfrentará la decisión de La Haya ante tal diferendo marítimo, sino uno de sus sucesores, ya sea Ollanta Humala o Keiko Fujimori, de los cuales solo el primero se ha caracterizado por su discurso anti chileno, siendo completamente correspondido por el mandatario de Chile, Sebastián Piñera, quien dijo que si ganaba Humala, las relaciones bilaterales se deteriorarían. Por lo tanto, un escenario con Humala al poder daría la posibilidad de que el conflicto limítrofe se extendiera y se agravara por mayor tiempo, independientemente de que la Corte Internacional de Justicia diera la razón a Lima o Santiago. Por lo mientras, Ecuador se deslindó de cualquier vínculo que pudiera tener con el problema de Chile y Perú. 

lunes, 2 de mayo de 2011

México: Farol de la calle, Oscuridad en la casa.

2 mayo 2011
Desde el 2007, México se ha visto envuelto en una lucha contra el narcotráfico sin precedente, sacando al ejército a las calles y aplicando “mano dura” contra los delincuentes. Esta acción se diseñó en el marco de una ayuda proveniente de Washington: Iniciativa Mérida, la cual fue concebida como una copia del Plan Colombia, solo que sin tocar el punto de intervencionismo directo de EUA. A partir de ese año, México ha volteado a ver a su vecino del norte como la única salvación ante el mencionado flagelo, a tal grado de centrar las relaciones bilaterales, y la Política Exterior en general, en el tema del crimen organizado, especialmente con el tráfico de armas y estupefacientes.

Ante tal contexto, la Canciller de México, Patricia Espinosa, y la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, se dieron cita en la III Reunión del Grupo de Alto Nivel de la Iniciativa Mérida, en la ciudad de Washington (29/04/2011), donde se tenía como objetivo fortalecer las acciones bilaterales contra el narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero y la reducción de demanda de drogas; mediante cuatro puntos de acción, plasmados en la Declaración Conjunta:

1.       Desmantelamiento de los cárteles de las drogas en ambos países.
2.       Fortalecer las instituciones que combaten al crimen organizado en ambos países. 
3.       Desarrollar la frontera del Siglo XXI: donde solo pasen mercancías y personas de manera lícita; así como bloquear el paso ilegal de bienes e individuos.
4.       Promoción de la Cultura de la Legalidad en jóvenes para construir comunidades fuertes.

Además de los objetivos, la típica mención de logros y adulaciones no se hicieron esperar por ambos lados: la canciller mexicana reiteró que el Presidente Felipe Calderón está dispuesto a seguir cooperando en los temas de seguridad que se planteen; al igual, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, destacó y agradeció a México el trabajo conjunto en la materia, además lo reconoció como un líder en el tema. Respecto a los logros mencionados, se comentó:

1.       La capacitación a 8,500 policías federales, 2,600 fiscales y 1,800 empleados penitenciarios. Todos ellos mexicanos.
2.       La transferencia de 11 helicópteros a México.
3.       La cooperación en la captura de 29 líderes del narcotráfico.

Al final de la reunión, se comprometieron ambas partes para optimizar el uso correcto de la información de inteligencia y priorizar el combate a las finanzas ilícitas. Estados Unidos, en su papel de benefactor, se declaró dispuesto a agilizar los $500.0mdd por la Iniciativa Mérida para 2011; además de actualizar el eTrace, datos de vendedores de armas de fuego en EUA, y traducirlo al español.

La Política Exterior mexicana está empantanada en satisfacer la lucha contra el narcotráfico que se realiza en el país, tanto que en cualquier viaje al extranjero no se pierde la oportunidad para mencionarla; y en respuesta, como si fuera parte del protocolo, recibir halagos y adulaciones; como la recibida por Felipe Calderón por el Presidente del Perú, Alan García, durante su visita oficial a Lima, quien mencionó que los esfuerzos del gobierno mexicano son incomprendidos por sus opositores, sin embargo añadió que lamentablemente es la única manera de vencer al crimen.

En Perú, el Presidente Calderón no solo recibió apoyo del Presidente García, sino también de la Suprema Corte de Justicia del Perú, donde fue aplaudido al mencionar que el Crimen Organizado vulnerará la democracia que tanto ha costado a los latinoamericanos, además de hacer un llamado para fortalecer las instituciones, minar la corrupción y erradicar la impunidad; al igual aseguró que los juristas mexicanos están haciendo la “lucha heroica” de enfrentar el narcotráfico y sus secuelas violentas; por lo que es necesario un frente común internacional contra el flagelo. Finalmente, concluyó que aspira un México basado en la legalidad con servidores públicos sirviendo correctamente. Otros que apoyaron al mandatario mexicano en su lucha contra el narco fueron los candidatos presidenciales Ollanta Humala y Keiko Fujimori, además de la alcaldesa de Lima, Susana Villagrán.

Los cárteles mexicanos del narcotráfico tienen una relevante participación en la región, referente al tráfico ilícito de armas, drogas y personas; por tal motivo será complicado erradicarlos completamente de su actividad en México, especialmente porque es uno de los pasos más importantes hacia Estados Unidos, su mercado más redituable. Ante este contexto, es indispensable que todos los países de la región establezcan políticas duras contra el crimen, al igual que fomentar la legalidad y el desarrollo en las regiones con menores ingresos y oportunidades de América Latina.

La cooperación de México con Centroamérica y Sudamérica abarca varios aspectos en el combate contra el crimen, dando resultados positivos, sin embargo el trabajo conjunto que presumió Hillary Clinton no es tangible, debido a que la compra-venta de armamento en los Estados Unidos sigue sin ser obstaculizada, provocando la tan conocida operación Fast and Furious, la cual no fue ni citada por alguno de los asistentes a la Reunión de Washington, por temor a reavivar la tensión que se vivió cuando el aún Embajador de EUA en México, Carlos Pascual, “renunció” a su cargo. Por otra parte, existe un gran desentendimiento de Washington hacia la real problemática de su vecino del sur: el subdesarrollo y la falta de oportunidades, que orillan a la gente para dedicarse a actividades ilícitas; al igual la sustitución del Estado en la otorgación de servicios básicos por los mismos líderes narcotraficantes.

México continuará manteniendo su Política Exterior de “mano dura” con el fin de erradicar al crimen organizado, mediante la presunción de logros que aun no se ven tangibles en el país: la corrupción e impunidad continúan en las oficinas de gobierno, las instituciones se encuentran debilitadas y sobrepasadas por las bandas delictivas y las escenas sangrientas continúan en el país, llegando a niveles insoportables en algunas regiones. En conclusión, México no podrá ser líder internacional en el tema hasta que haya materializado su discurso en el ámbito nacional.

lunes, 11 de abril de 2011

Acuerdo Pacífico (Mex-Col-Chi-Perú) y comicios presidenciales peruanos.

11 de abril de 2011
Por Alejandro Toral.

América del sur se divide en dos bloques, debido a la ideología política de sus respectivos gobiernos: mientras que en la región los Presidentes de izquierda son la norma; en Colombia, Perú y Chile rigen los partidos de ideología creyente en el neoliberalismo y los beneficios del libre comercio. Esta característica no es espontánea, debido a que del lado Pacífico sudamericano, a excepción de Colombia, los países se integran en la región más activa comercialmente del mundo: el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC); en el que México también se incluye.

Ante dicha característica, el Presidente de Perú, Alan García, convocó para la creación del “Acuerdo Pacífico” el cual traerá beneficios comerciales a los países latinoamericanos con costa al Océano Pacífico y la posibilidad de crear un bloque regional en la APEC. Para tales fines, García está apoyando a Colombia para su pronta entrada al foro Asia-Pacífico, además convocó a una reunión entre los mandatarios de México, Colombia y Chile en Lima para el próximo 28 de abril de 2011. El mandatario peruano comentó que la realización de tal acuerdo sería el “triunfo claro y definitivo” de la democracia que abre sus mercados al mundo, a diferencia de otros modelos económicos estatistas sudamericanos.

Actualmente los cuatro países involucrados tienen Tratados de Libre Comercio firmados, o al menos Acuerdos de Complementación Económica, con posibilidades de negociar para establecer un TLC formal. En el caso mexicano, se tiene un Tratado de Libre Comercio con Chile, otro con Colombia, en el marco del G-3 donde estaba incluida Venezuela; y un Acuerdo de Cooperación Económica (ACE) con Perú. Por tal razón, el Secretario de Economía mexicano, Bruno Ferrari, anunció los proyectos para ampliar el ACE con Lima y extender el TLC con Bogotá, sin Caracas.

La ampliación del Acuerdo de Cooperación Económica México-Perú es la negociación que se ha ido llevando a cabo recientemente. Bruno Ferrari visitó a su homólogo peruano, Eduardo Ferreyros, para la firma de la extensión del acuerdo, con visto bueno de Alan García. Dentro de este tratado se estableció una reducción del 40% al 80% en varios productos agrícolas y electrónicos. El Secretario de Economía mexicano aseguró que con el tratado, el campo mexicano será el mayor beneficiado, mientras que el Ministro de Comercio Exterior peruano comentó que las Pymes de su país podrán verse favorecidas con la importancia comercial de México y sus inversiones en Perú.

Mientras que las negociaciones comerciales entre políticos de ideologías similares siguen marchando correctamente, las elecciones presidenciales de Perú se realizaron el domingo 10 de abril de 2011. Tales comicios electorales podrían poner en duda el futuro de los acuerdos con Chile, Colombia y México; debido a que un cambio en la política económica y comercial peruana se acerca cada vez más, con un político local controvertido que ganó la primera vuelta electoral: Ollanta Humala, del Partido Nacionalista Peruano.

Ollanta Humala, ex militar peruano y ex candidato presidencial en 2006, pasó a una segunda vuelta electoral con la hija del ex Presidente Alberto Fujimori: Keiko Fujimori; con una ventaja de aproximadamente 7 puntos. Humala es el candidato de izquierda que subió rápidamente en las encuestas, según Fujimori, gracias a los cables de Wikileaks donde se descubrió una alianza del ex mandatario, Alejandro Toledo, y la embajada de EUA en contra del candidato por supuestamente recibir órdenes y financiamiento del venezolano Hugo Chávez. Al igual, durante las elecciones, el candidato recibió acusaciones de varios sectores peruanos quienes lo tildan de dictador, izquierdista radical, ser un peligro para el Perú, representar el retroceso del país, ambiciones de perpetuarse en la Presidencia y tener una gran afinidad con Hugo Chávez.

Para comprobar un poco la veracidad de las acusaciones, se presenta el proyecto de nación de Ollanta Humala; donde se establece que se estatizarán las áreas estratégicas de la economía nacional, además de su repudio al modelo neoliberal que se ha llevado en Perú, a pesar de ser el país latinoamericano con mayor crecimiento en 2010, después de la crisis económica internacional. Por otro lado, los proyectos integracionistas de Humala se basan en incrementar la industria petroquímica peruana, por medio de la Comunidad Andina de Naciones (Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia), donde Hugo Chávez puede ver una gran oportunidad de inversión con Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) y con la probabilidad de un gran aliado al crear una Comunidad Andina Energética.

Ollanta Humala, en el ámbito comercial, piensa fortalecer las relaciones con Brasil y fomentar el comercio sur-sur; lo que podría minar el “Acuerdo Pacífico”. Además planea crear una nueva arquitectura financiera internacional independiente de los organismos mundiales como el Fondo Monetario Internacional y el Grupo Banco Mundial. Entre estas iniciativas, el Presidente Venezolano entraría con mayor fuerza en la creación de un Banco del Sur.

Eventualmente, en el terreno de la seguridad, Ollanta Humala podría crear una nueva tensión con su vecino Chile, país con el que se tiene una disputa limítrofe en La Haya, después que el Presidente Sebastián Piñera y un diputado de su partido comentaran que el triunfo del izquierdista traería un giro a las relaciones bilaterales, hasta ahora en una calmada tensión. Humala, al igual, propondría un control armamentista regional y homologación en gastos militares, con el fin de no pensar más en una carrera armamentista sudamericana, inferida por las compras de equipo militar de Chile, por medio de la Ley Reservada del Cobre.

Alan García aborrecería cederle la banda presidencial a Ollanta Humala, esto se comprueba con una declaración del mandatario que se reveló por un periodista local, diciendo que si ganaba el izquierdista, él mismo le haría un golpe de estado; sin embargo, los últimos comentarios del Presidente, después de conocerse al ex militar como puntero en el conteo rápido, fueron más moderados porque según García, compartían bastantes ideas en el proyecto de nación, en especial los Tratados de Libre Comercio firmados en los últimos 5 años.

La victoria de Ollanta Humala en Perú, a pesar de identificarse a sí mismo con el tipo de izquierda del ex gobierno brasileño de Lula da Silva, traería un nuevo adepto a Hugo Chávez en la región, tal vez con una moderación como la mostrada por el Presidente ecuatoriano, Rafael Correa. Dichos eventos podrían cambiar la balanza de relaciones comerciales con los países del “Acuerdo Pacífico” y otra vez echando a la basura los procesos integracionistas latinoamericanos por un simple cambio de gobierno. Es posible que las relaciones Santiago-Lima se tensen y La Paz encuentre un aliado para su tan anhelada salida al Océano Pacífico. Estas son prospectivas, pero el futuro dirá.